¿Cómo prepararte bien para vivir en el extranjero?

Mudarte al extranjero te abre puertas únicas: nuevos encuentros, un nuevo entorno de vida, un nuevo impulso a tu carrera. Sin embargo, que todo salga bien depende de una preparación minuciosa, que hay que empezar varios meses antes de la partida. La cultura, la logística, la familia, la red de contactos y la salud son los pilares de una transición exitosa, sea cual sea el destino que elijas. Estos son los aspectos clave que debes tener en cuenta para marcharte con tranquilidad.

  1. La cultura del país de acogida es tan importante como el idioma a la hora de que la estancia en el extranjero sea un éxito.
  2. La mudanza, los trámites administrativos y el alojamiento hay que prepararlos con meses de antelación.
  3. La educación de los niños y la adaptación de tu pareja merecen la misma atención que el trabajo.
  4. Una red de contactos, tanto profesional como personal, te protege del aislamiento.
  5. Un seguro médico internacional cubre los imprevistos médicos en cualquier parte del mundo.

Infórmate sobre la cultura del país de acogida

El aprendizaje del idioma suele acaparar toda la atención antes de la partida. Sin embargo, para que una estancia en el extranjero salga bien, hace falta otra habilidad: entender las normas sociales y profesionales del país de acogida. Muchos estudios señalan que subestimar las diferencias culturales es una de las principales causas de que una estancia en el extranjero salga mal. Informarte bien de antemano reduce los malentendidos, tanto en el trabajo como en el día a día. El cambio cultural Abarca diversos ámbitos: el ritmo de trabajo, la relación con los superiores y la gestión del tiempo. Hablar con expatriados que ya se han instalado allí te da una ventaja muy valiosa antes de llegar.

Organizar la mudanza y los trámites administrativos

Una mudanza internacional requiere una organización rigurosa. Entre el transporte de las pertenencias y los trámites administrativos, cada paso hay que planificarlo con varios meses de antelación para evitar sorpresas desagradables.

El transporte de mercancías

  • Una empresa especializada te ayuda con la mudanza y te ofrece un presupuesto detallado
  • El envío en contenedor sigue siendo una opción más económica para los presupuestos ajustados

Los documentos de viaje

  • El pasaporte y, según el destino, el visado deben tener una validez suficiente para toda la estancia. Si lo compruebas con varios meses de antelación, te ahorras problemas de última hora.
  • El carné de conducir local a veces sustituye al carné francés, según la legislación del país de acogida. Algunos países exigen un examen completo

El transporte de una mascota

  • Las vacunas obligatorias y los documentos de viaje que cumplen con la normativa local hay que prepararlos con varios meses de antelación

Los trámites administrativos en Francia

  • Si avisas a tu banco de tu nueva condición de expatriado, te ahorras problemas administrativos
  • Cancelar las suscripciones (agua, gas, electricidad, internet) te facilita la mudanza
  • Configurar el reenvío del correo garantiza que recibas los documentos importantes después de la mudanza.

Prepararse para el inicio de la escuela y preparar a la familia

Para las familias, la cuestión del colegio surge desde el primer momento en que empiezan a buscar. Hay tres opciones que marcan esta elección: un colegio local para una inmersión total, un centro bilingüe que combine la lengua materna con la local, o la enseñanza a distancia. Cada opción se adapta a un perfil de niño y a una duración de la estancia en el extranjero diferente. La escolarización de los niños expatriados. Merece que lo pienses con antelación, con toda la documentación escolar (boletines, certificados de escolaridad) lista para la matriculación. El cónyuge que acompaña suele ser el gran olvidado de esta preparación, cuando su integración es clave para el equilibrio de toda la familia y el éxito del proyecto en su conjunto. En cuanto a los niños, hay que prepararlos para estar lejos de sus amigos, algo que suele ser una fuente de tensión entre los adolescentes.

Crear tu red de contactos allí mismo

El aislamiento acecha durante los primeros meses de la vida en el extranjero. Unirte a grupos de bienvenida nada más llegar te permite conocer los mejores sitios de la ciudad y tener puntos de referencia concretos, tanto a nivel profesional como personal. Para ampliar tu red de contactos cuando estás en el extranjero, la clave está en ir saliendo poco a poco de la comunidad de compatriotas y ampliar los contactos con la gente del lugar, ya sea en el trabajo, en el barrio o en actividades asociativas y deportivas. Esta apertura facilita la integración y enriquece la experiencia a nivel humano, mucho más allá del mero círculo de expatriados de la misma nacionalidad.

Contrata un seguro médico que se adapte a tu estancia en el extranjero

Un accidente, una hospitalización o cualquier imprevisto médico sale muy caro fuera de tu sistema sanitario habitual. Esto afecta a todo el mundo: ya seas un trabajador en desplazamiento, autónomo, artesano o artista, independientemente de la duración de la estancia. Una seguro médico para expatriados cubre los gastos médicos en el país de destino, con coberturas ajustadas a los estándares internacionales en lugar de a tu seguro habitual.

Mondassur te ofrece la siguiente oferta Gold Expat dirigida a cualquier persona que resida fuera de su país de nacionalidad, ya sea por un periodo corto o largo, ya seas un trabajador en comisión de servicio, autónomo, artesano o artista. Esta fórmula cubre la hospitalización y la asistencia médica general en más de 190 países, con un límite máximo de reembolso de hasta 1 500 000 € al año. Las coberturas dentales, oftalmológicas y la asistencia en caso de repatriación se pueden añadir como opciones según tu perfil y tu destino. Comparar los niveles de cobertura antes de salir de viaje te evita sorpresas desagradables una vez que te hayas instalado, sobre todo porque las tarifas y los sistemas sanitarios locales varían mucho de un país a otro.

Prepara tu vuelta desde el principio

La vuelta hay que prepararla tan pronto como la marcha. Mantener el contacto con la empresa de origen, estar al tanto de los cambios internos y anticiparte a los trámites administrativos (cambio de dirección, reenvío del correo, matriculación escolar) te ayudan a que la reincorporación vaya sobre ruedas, varios meses antes del día D.

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